miércoles, 19 de mayo de 2010

Cómo debemos educar a los profesionales del futuro?

La formación para que un ser humano enfrente el futuro es compleja, esto no solo aplica para los profesionales, sino para todos aquellos que para su sobrevivencia en el mercado global competitivo, requieren seguir vigentes. Las necesidades laborales han cambiado, no así en nuestra tradicional forma de aprender y enseñar.

En las Mentes para el Futuro, Gardner nos indica que la Disciplina en el aprendizaje pero sobre todo la compresión, La Síntesis como integración de conocimientos, La Creatividad como sinónimo de innovación, El Respeto por las diferencias y la Etica de hacer un buen trabajo, es un reto que inicia con la familia, con la actitud y el ejemplo, lo anterior trasciende a las instituciones educativas, las cuáles moldearán las habilidades necesarias para que ese futuro incierto nos permita vivir en él.

Por su parte Kai Cheng, visualiza cambios en las formas como el mercado laboral exige que los trabajadores cuenten con la dualidad de ser especialistas en su campo y generalistas cuando se trabaja en equipo, esto es contar con las habilidades de integrar conocimientos y experiencias, combinadas con la flexibilidad para desplazarse entre ocupaciones.

Levy & Murnane, coinciden con Kai Cheng en la especialización, pero agregan el componente de comunicación compleja para adaptarse al mundo globalizado, donde la informática ha sustituido ciertas actividades de dominio humano.

Ante estos tres planteamientos, coincido en que la educación formal y no formal, tienen relevancia indudable, con reconocimiento social o sin el, ya que un nuevo aprendizaje da oportunidad de modelar el pensamiento hacia nuevas formas de plantear y generar soluciones, sin embargo los lugares donde se adquiere de educación no han evolucionado del misma modo y velocidad como lo hace las necesidades del mundo laboral globalizado. La educación no termina con un grado académico, se continúa en la empresa cuando esta lo guía hacia los objetivos que quiere lograr con nuestra contratación, y continúa además con las relaciones sociales, aunque estos dos últimos lugares de aprendizaje no sean valorados como centros educativos formales, permiten amalgamar experiencias únicas.

Nuestro compromiso docente actual no ha incluido en sus metas ser guía para la adaptación a este nuevo mundo, donde se debe seleccionar entre la multiplicidad de información, sobre cuál es la significativa, sino hasta este momento, que en retrospectiva y como referencia a los planteamientos de los autores, nosotros mismos como formadores, no hemos realizado los cambios suficientes para adaptarnos, ya sea porque formamos parte del sistema social, cultural o educativo que se resiste al cambio o porque la resistencia esta en nuestro interior y nos sentimos cómodos con lo aprendido profesionalmente hasta el momento, y que nos resulta fácil de transmitir por medio de la enseñanza, aunque para el futuro profesional en formación, el aporte brindado sea ínfimo para enfrentar y adaptarse al futuro inmediato.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La enseñanza y el aprendizaje

El título anterior es el proceso de transmisión de conocimientos y experiencias, pero también la extensión de lo que nos fué dado, conceptualizado, hecho nuestro y dado nuevamente a los sucesores, que en este caso se representa por los alumnos.

Cuando recibimos de nuestros docentes el conocimiento, no sabemos de forma inicial la utilidad y valor, sin embargo el yo interior comienza su proceso de asimilación, hasta que un día cercano los conceptos aprendidos nos parecen tan naturales que llegan a influir en la personalidad, formas de actuar y expresar las ideas y hasta el pensamiento.

Ser concientes de la influencias que se causan en el pensamiento de las nuevas generaciones nuestras enseñanzas implican responsabilidad seria, porque podríamos transmitir prejuicios, paradigmas y distorsiones de la realidad; o bien dar luz al camino y herramientas valiosas para el desempeño del futuro profesional.

Por tanto el proceso de enseñanza y aprendizaje esta lleno tantas variables de aprendizaje mutuo (profesor-alumno) que no es posible detener un momento en el tiempo para instruir en un conocimiento específico, ya que cada palabra pronunciada y cada ejercicio desarrollado va esculpiendo el nuevo pensamiento de quién recibe y da, y en cada pregunta que representa una duda, se añade un escalón que permite la evolución del conocimiento, por el nuevo enfoque y la posible aplicación del conocimiento adquirido, ya en manos del estudiante.

El aprendizaje es una evolución en el pensamiento y la enseñanza una reflexión de lo aprendido antes.

La información no es conocimiento, esto se tiene como cierto, sin embargo a la humanidad le tomo 18 siglos para duplicar el conocimiento, tomando como referencia el inicio de la era cristiana; después le tomo los 2 siglos siguientes para volver a duplicar el conocimiento, a continuación fueron dos décadas (1950-1970) para lograr duplicar el conocimiento y posteriormente al año 2000, tan solo 5 años, (Alvin Toffler, la 3ra. Ola), lo que indica que lo dicho hoy, mañana puede estar obsoleto o superado. La evolución del pensamiento y del conocimiento es cada vez mayor, lo que nos falta es tiempo; próximamente serán días duplicar lo ya conocido.

El reto es aprender a pensar, para entonces aprovechar la información, procesarla, transformarla y generar nuevo conocimiento y como docentes ser los facilitadores de este proceso.